Me tropecé por pura casualidad con el libro Smoke &Blue in the face en el mostrador de la librería Ludens en Plaza Venezuela. Pienso que lo que me llamó de inmediato la atención sobre este libro fue el espantoso color rosado de la cubierta (¿estrategia de mercadeo?). Había intentado leer, del mismo autor: Paul Auster, la novela Leviatán pocos meses atrás. Sólo llegué a la mitad. Mi interés fue decayendo paulatinamente a medida que pasaba las páginas hasta hacerme penoso el avance (lo cual no quiere decir que el libro sea malo, tampoco me gusta Saramago y hay gente que lo adora). Pero la fama de Auster continuó persiguiéndome como una sombra a lo largo del tiempo. Eran mucho los comentarios que me llegaban de amigos e intelectuales en los que se afirmaba la calidad de su escritura (muchos más de los que me llegaban por los libros de Saramago). Quizás fue ello lo que me mantuvo en la búsqueda de alguno de sus libros que prometiera no defraudarme.
Smoke no es ni siquiera una novela, es un guión cinematográfico. He visto más de una vez la cinta exhibida en los estantes de mi club de video, y aunque cuenta con un buen elenco (Harvey Keitel, William Hurt, Forest Whitaker) nunca me atreví a rentarla por ese temor que nos lleva siempre decidirnos por opciones más seguras a nuestro gusto (los alquileres han subido mucho y ya no se puede ir por ahí tirando el dinero).
Smoke trata acerca de la naturaleza humana. En ella se entrelazan las historias de varios personajes, entre los que destacan: un novelista que ha sufrido una gran pérdida, el vendedor de una tienda de cigarros que todos los días toma la misma fotografía de una esquina de su vecindario, y un adolescente negro que anda en busca del responsable de la muerte de su madre, que no es otro que su mismo padre. Puedo decir con toda seguridad, luego de haber avanzado lo suficiente en la lectura, que voy a buscar esa cinta de video. Estoy convencido de que merece la pena verla, aunque sólo sea por la anécdota (y como uno lo que busca es pasar bien el rato, además, la cinta fue galardonada con el Premio Especial del Jurado y el Oso de Plata en el Festival de Berlín, qué más quieren).
El origen del film es un cuento de navidad que escribió Auster para una edición especial del New York Times. Éste fue leído por Wayne Wang (director de El club de la buen estrella) quien, bastante impresionado por texto, se comunicó de inmediato con Auster para proponerle hacer una película basada en el mismo.
Luego de cuatro años –y cantidad de tropiezos económicos y emocionales– la película estuvo lista, y no solamente eso, sino que se realizó también –casi por azar y en muy corto tiempo, como suele ser el caso de la mayoría de las obras de arte– la cinta compañera Blue in the face, con un elenco que incluye a Lou Reed, Harvey Keitel, Michael J. Fox y Madona, entre otros. Esta original comedia se rodó sin guión ni ensayos en tan sólo seis días. La componen escenas grabadas tras bastidores mientras los actores realizaban algunas improvisaciones cortas como calentamiento para el rodaje de Smoke. Las mismas resultaron tan extraordinariamente divertidas que Wang y Auster decidieron hacer otra película con ellas. Lo mejor de todo fue que los actores trabajaron por un salario mínimo, lo cual no impidió que pusieran en el proyecto la mejor actitud del mundo. Datos interesantes que además reivindican al género actoral.